Productores planean ventas escalonadas ante la volatilidad.
En la madrugada, la noticia corrió de vereda en vereda: la FNC publicó el precio del día y la carga FR94 se pagaría a $2.966.000. En la cooperativa, las filas crecieron y varios sacaron cuentas: con ese nivel, alcanza para abonar a fertilizantes y para la mano de obra de recolección.
“Hoy pagaron mejor”, dice una productora en Caldas, mientras entrega su pergamino y revisa la pasilla, que sigue en $10.000/kg. Afuera, el camión espera. “Si el dólar no se cae, de pronto se sostienen los precios”, comenta otro, mirando la pizarra con el cierre de Nueva York en 414,75 c/lb.
Los cafeteros aprendieron a leer el mercado a su manera: cuando ICE cierra firme y el peso se mueve, el precio interno responde. Por eso el dato de hoy cayó como un buen café caliente en la cosecha: $2.966.000 por carga da un respiro.
En los chats de productores circula otra cifra: reportes de mercado hablan de futuros sobre USD 415. “Eso ayuda”, dice un joven que recién renovó cafetales. Las lluvias han sido esquivas, y cada punto extra en el precio se agradece.
La OIC reportó que en octubre los precios promediaron 326,38 c/lb, casi sin cambios frente a septiembre. La estabilidad internacional, sumada a primas por calidad, le da a Colombia una ventana para vender mejor sus suaves lavados.
Pero en el campo no todo es precio. Están los costos: la cuadrilla, el transporte, el abono. “Con un par de días así, salimos de deudas”, calcula un productor de Risaralda. La cooperativa explica que el precio varía por factor de rendimiento y distancia del punto de compra.
Algunos optan por vender por partes: un poco hoy, otro poco después, por si el mercado sube. “La vez pasada me arrepentí de vender todo de una”, confiesa una caficultora. Otros prefieren asegurar la caja para pagar la cosecha.
Mientras tanto, tostadores y tiendas hacen sus cuentas. Saben que los aumentos tardan en llegar a la taza, pero ajustan coberturas y contratos. “El consumidor no lo siente de inmediato, pero el campo sí”, resume un comprador.
La tarde cae y la fila avanza. En la báscula, los sacos van y vienen. Los recibos marcan $2.966.000. “Ojalá mañana se mantenga”, desea el administrador de la cooperativa, mirando el cielo y las curvas de ICE.
Gremios regionales celebran el repunte como una buena noticia para cerrar el año. Programas de extensión recomiendan no descuidar la calidad en beneficio para captar primas adicionales si el mercado se estabiliza.
Economistas del agro advierten que la volatilidad seguirá. El foco está en el clima y las divisas. “Es momento de balance y planeación: ni euforia ni pánico”, sugieren.
Hoy, la carga mejor pagada dejó sonrisas y planes en el cafetal. Mañana, el mercado decidirá si el sorbo sigue dulce.
