Ensayos clínicos en camino y alta expectativa entre pacientes.
María camina con cautela. Hace meses, la neuropatía por diabetes le robó la sensibilidad: cada baldosa es una sorpresa, a veces dolorosa. Por eso le brillan los ojos cuando escucha hablar de “Leia”, un calcetín que mapea su pisada y estimula los nervios sanos para devolverle parte del tacto.
No es magia. Es ingeniería: sensores de presión, un pequeño módulo electrónico y algoritmos que aprenden su forma de caminar. La esperanza es concreta: menos dolor, más estabilidad, y una guardia permanente contra úlceras que pueden terminar en amputación.
El dispositivo fue creado por Mynerva, un spin-off de ETH Zúrich. Sus fundadores partieron de una pregunta simple: si podemos medir la presión bajo el pie, ¿por qué no actuar para reeducar la sensación? La respuesta llegó en forma de neuroprótesis vestible.
“Leia” aprende con cada paso. Ajusta la intensidad y ubicación de los impulsos para guiar a los nervios que aún funcionan. Esa personalización busca restaurar confianza al caminar y reducir caídas.
En hospitales, el pie diabético es un viejo conocido. La primera señal suele estar en el mapa de presiones: zonas que cargan demasiado y terminan en úlcera. La pedobarografía lo demuestra; el reto es trasladarlo a la vida diaria.
María ya sigue las reglas: revisa sus pies, usa calzado adecuado, controla la glucosa. Pero necesita algo más. Aquí entra la propuesta de sensores + estimulación que, sin agujas ni cirugía, busca modular el dolor y prevenir heridas.
La empresa planea ensayos de largo plazo para medir impacto real: ¿cuántas úlceras se evitan?, ¿cuántas amputaciones? También deberán probar durabilidad, facilidad de uso y adherencia tras meses de lavado y rutina.
En el mercado hay plantillas y dispositivos que vigilan la presión, pero pocos intervienen. “Leia” quiere ser esa capa extra que actúa antes de que aparezca la herida.
Mientras tanto, la comunidad de innovación suiza respalda a Mynerva con premios y aceleración. La ruta regulatoria será la siguiente gran prueba.
Médicos y podólogos ven con buenos ojos sumar una herramienta que complemente la prevención estándar. Si confirma eficacia, podría integrarse a programas de riesgo para pacientes con neuropatía.
Para pacientes como María, el valor es tangible: menos dolor, seguridad al caminar y una sensación de control sobre su enfermedad. La tecnología, por ahora, abre una ventana de posibilidades.
Un calcetín no resolverá la diabetes, pero sí puede cambiar el curso del pie diabético. Entre promesa y evidencia, “Leia” ya puso a caminar una nueva historia.
