Con la mesa del 1 de diciembre, el ajuste entra en cuenta regresiva.
A Karen y Luis el calendario se les divide en quincenas. Con dos hijos y un arriendo que sube cada año, miran de reojo el dato del DANE: 5,51 % de inflación anual en octubre. Ese número, frío y técnico, define el “piso” de lo que podría subir el salario mínimo en 2026.
El 1 de diciembre arranca la mesa entre Gobierno, empresarios y sindicatos. Para hogares como el de Karen, la pregunta es simple: ¿cuánto alcanzará el mercado? Para su empleador, una pequeña panadería, la ecuación es otra: ¿cuánto resiste la nómina?
El salario mínimo base de 2025 es de $1.423.500 (más $200.000 de auxilio). Con un aumento en línea con el 5,51 %, el sueldo de 2026 quedaría alrededor de $1,502.000 sin auxilio. Falta ver si la productividad añade puntos a esa cifra.
En el carrito del mercado, los alimentos y transporte mandan. Luego vienen arriendo y servicios. Si el ajuste empata al IPC, el ingreso defiende poder de compra; si lo supera, puede recuperar algo perdido; si queda corto, toca apretarse más.
Del otro lado del mostrador, las PYMES hacen cuentas: harina, energía, arriendo y salarios. En 2025, el alza fue de 9,53 % y se sintió en costos; con un IPC más bajo, un incremento moderado luce digerible, pero cada punto adicional cuenta.
La mesa que se instalará el 1 de diciembre traería el dato de productividad, una palabra que para Karen significa “que el dinero rinda” y para el panadero “que alcance para pagar a tiempo”. En ambos casos, el número importa.
En la panadería, dos empleos formales dependen del resultado. Un ajuste razonable sostiene el puesto de Luis; uno demasiado alto podría frenar la contratación de un tercer ayudante que tienen en mente para enero.
El Banco de la República acelera o frena menos según cómo se muevan los precios. Un aumento del mínimo consistente con la desinflación ayuda a que bajen las tasas; si es muy alto, el riesgo es que se alimente la inflación por costos.
A una cuadra, la vecina de Karen —que trabaja por días— pregunta si el auxilio de transporte también subirá. Es otra pieza de la conversación, normalmente ligada a la negociación.
La conclusión para ese hogar es práctica: con un piso técnico en 5,51 %, 2026 puede arrancar con un respiro leve, siempre y cuando la cifra final equilibre el bolsillo de los trabajadores y la resistencia de las PYMES.
Mientras sindicatos hablan de “recuperación real”, gremios piden “gradualidad responsable”. El Ministerio promete un diálogo técnico y expedito para no alargar la incertidumbre de hogares y empresas.
Analistas ven probable un rango 5,5 %–7 %. Karen escucha la cifra en la radio y hace la suma en una servilleta; cada punto cuenta cuando el mercado se va en la mitad del sueldo.
El dato de octubre puso el piso; el resto lo definirá la mesa. Para Karen y Luis, la noticia no es un titular, es la diferencia entre llenar la nevera y postergar un gasto.
