El exalcalde anunció tutela en medio de la incertidumbre.
A la salida de la Registraduría, Daniel Quintero apretó el paso, rodeado de cámaras. “Quieren pararnos de todas las formas, pero no nos vamos a rendir”, dijo. Minutos antes, la Secretaría General había confirmado que su apelación no prosperó y que no podría registrar el comité de firmas con el que pretendía ir a la primera vuelta de 2026.
El golpe no era sólo jurídico. Voluntarios y operadores territoriales, listos para recoger apoyos, pedían instrucciones. El exalcalde anunció que interpondría una tutela contra la Registraduría por la “reiterativa negativa” y sostuvo que su participación en la consulta no debía cerrarle la ruta por firmas.
Quintero había pasado por la consulta del Pacto Histórico, donde el aspirante oficial terminó siendo Iván Cepeda. Tras renunciar, buscó el camino ciudadano: un comité, un nombre —“Reset Total…”— y una meta de más de 630.000 firmas. El calendario, sin embargo, no perdona.
La autoridad electoral alegó coherencia: quien entra a una consulta no puede luego moverse a la vía por firmas para el mismo proceso. Es una lectura ajustada al diseño estatutario que separa militancia, avales y GSC, pensada para brindar certezas al elector.
Medios nacionales registraron el portazo. Seguidores del exalcalde piden dar la pelea en tribunales; críticos celebran el “orden” que introduce la decisión. La campaña, entretanto, recalcula.
Si la tutela no abre una rendija, queda la política: negociar un aval, apostar a coaliciones o reorientar esfuerzos hacia listas legislativas. Las próximas 48 horas dirán si el proyecto presidencial resiste el giro.
El día terminó con más preguntas que respuestas. La campaña de Quintero cambia de carril o acelera en los estrados. Para el electorado, la señal es que las reglas cuentan. La historia continúa.
