El 45,1 % seguiría a Uribe; 35,5 % a Petro. La mayoría pide soluciones

En barrios, buses y plazas, la conversación volvió a la misma pregunta: “¿A quién va ganando en 2026?”. La última medición del CNC puso nombres y porcentajes a esa inquietud. Iván Cepeda aparece primero en intención de voto con 20,9 % y en percepción de victoria con 22,7 %. Detrás, Abelardo de la Espriella —figura de mano dura— marca 14,4 % en intención y 16,1 % en posibilidades. Sergio Fajardo, rostro del centro, se mueve en 7,8 % y 8,9 %.

Las orillas también se ordenan. A la derecha, De la Espriella capitaliza el deseo de “orden y seguridad” y lidera con 27,4 % de probabilidad de llegar a la presidencia, dejando a Vargas Lleras en 13,7 %. En el centro, Fajardo encabeza la consulta con 18,2 %, por encima de Claudia López (13,7 %) y Galán (11,9 %). En la izquierda, tras la consulta del Pacto Histórico, la apuesta se abrocha alrededor de Cepeda.

En las casas se habla de precios, empleo y tranquilidad. De un lado, el oficialismo promete continuidad con correcciones; del otro, la oposición ofrece una ruptura con énfasis en seguridad. En medio, el centro intenta reclutar a indecisos con banderas de educación y gestión.

Los liderazgos de siempre siguen siendo una brújula. Casi la mitad de los encuestados (45,1 %) votaría por quien Uribe respalda; más de un tercio (35,5 %) lo haría por el ungido de Petro. Para millones de ciudadanos, esos avales condensan biografías, gobiernos y lealtades.

La ficha técnica recuerda que no todo está dicho: 2.140 encuestas presenciales en 57 municipios entre el 6 y 14 de noviembre. Y un dato que inquieta a las campañas: la abstención proyectada superaría el 40 %. Si la apatía se impone, la maquinaria que logre sacar a su gente el día D tendrá medio camino recorrido.

En chats de familia y grupos de barrio, la discusión sigue. ¿Importa más el aval que la hoja de vida? ¿Puede el centro unir fuerzas para competir? ¿Se premia la continuidad o la promesa de “mano firme”? La encuesta del CNC no contesta esas preguntas, pero las encuadra.

Campañas afinan mensajes: seguridad y costo de vida en la derecha; reformas y paz total en la izquierda; empleo juvenil y educación en el centro. En la plaza pública, el “quién me respalda” compite con el “qué me propone”.

Organizaciones cívicas piden debates tempranos y comparadores de programas para que el voto no sea solo una bandera. La academia, por su parte, insiste en la pedagogía contra la desinformación y en monitorear el impacto de la economía real en el humor del electorado.

El país ya está hablando de 2026. La foto del CNC es punto de partida, no de llegada.

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