La Piedra, Guatapé

Habitantes celebran cese y traslado por ruido persistente.

A las 6:00 a. m., antes del fallo, el primer rugido de hélice cortaba el aire húmedo de Guatapé. En veredas como La Piedra o Los Naranjos, el café se mezclaba con el zumbido que regresaba cada pocos minutos. Hoy, por orden del Consejo de Estado, ese sonido deberá detenerse o irse a otro lugar que no rompa la rutina del pueblo.

La comunidad ganó una batalla de años. Los jueces acogieron su reclamo: el ruido de los helicópteros turísticos en la zona de la Piedra del Peñol vulneraba derechos como el goce de un ambiente sano, la tranquilidad, la intimidad y la seguridad. Por eso, un helipuerto se cierra de inmediato y el otro tiene seis meses para mudarse a un sitio compatible con el POT y con licencias en regla.

Nora Cielo, una de las impulsoras de la acción, recuerda: “No era un ruido aislado, era el día a día”. El tribunal coincidió. Además de la suspensión y el traslado, la sentencia ordena a la Aeronáutica Civil abstenerse de dar nuevos permisos para el punto afectado y conforma un comité de verificación con autoridades, operadores, Cornare y representantes de la comunidad.

El alcalde deberá certificar que las hélices no vuelvan a cortar la mañana en esas veredas. Si no hay traslado en el plazo fijado, el cierre será definitivo. Para una región que vive del turismo, no es un adiós, sino un ajuste: que los visitantes sigan llegando, pero sin que el descanso de los vecinos sea el precio del paisaje.

Los operadores aéreos afrontan el reto de repensar rutas, horarios y ubicación. La sentencia abre la puerta a alternativas, siempre que cumplan el POT, licencias y criterios de ruido. Del otro lado, comerciantes y lancheros creen que el encanto del embalse, los zócalos y las escaleras siguen siendo suficientes para llenar agendas.

El comité de verificación se convierte en la voz pública del cumplimiento. Reportará avances, medirá ruido, examinará propuestas de traslado. La comunidad, acostumbrada a perseguir firmas y oficios, tendrá mesa y micrófono para auditar la solución.

En la memoria quedan discusiones sobre el equilibrio entre empleo y bienestar. El mensaje del fallo es claro: el desarrollo turístico del lugar que todos quieren fotografiar debe escuchar, primero, a quienes viven allí.

Guatapé quiere contar otra historia a sus visitantes: la de un destino bonito por sus vistas… y por sus silencios. La foto desde la cima seguirá, pero el sonido de fondo será el del viento.

Vecinos y líderes celebraron “el regreso del silencio” y pidieron no bajar la guardia: “El comité debe medir, publicar y corregir”, señalaron. Operadores y hoteleros solicitaron mesas técnicas para minimizar el impacto económico y acelerar una reubicación que no repita el conflicto.

Las autoridades locales y ambientales anunciaron acompañamiento técnico y social. Urbanistas destacaron el valor del precedente: “El turismo sostenible empieza por el bienestar de los residentes”.

La Piedra del Peñol conserva su imán turístico; lo que cambia es el modo. Si el fallo se cumple, Guatapé hará del silencio un valor agregado. 

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