La presentadora agradeció el cariño: “Sigo en shock”.
El living estaba en silencio hasta que se escuchó su nombre. Un segundo después, la casa explotó: saltos, gritos, abrazos, lágrimas. Violeta Bergonzi se enteró en familia de que era la nueva campeona de MasterChef Celebrity 2025 y, por un momento, la televisión se confundió con la vida.
El video subido a redes capturó el instante exacto: “Ganamos, equipo Violeta”. La frase, breve y contundente, resumió una espera de años y una temporada en la que disciplina y emoción caminaron de la mano.
La final fue un rompecabezas donde cada pieza debía encajar: la entrada, el fuerte y el postre. Bergonzi eligió el pipián de langosta al carbón como ancla del menú, un plato que dialogaba con el mar, con París y con su historia.
El jurado, Jorge Rausch, Nicolás de Zubiría y Belén Alonso, habló de “final reñida”. Adjetivo pequeño para una noche grande. Aplaudieron su evolución, su pulso para arriesgar y su capacidad de escuchar en la cocina más famosa de la TV.
La presentadora Claudia Bahamón escribió su propio mensaje: una declaración de amor a la cocina como lenguaje universal y a la valentía de quien no se rinde.
Los premios llegaron, sí: el dinero, las herramientas, los reconocimientos. Pero la postal que quedó fue otra: una madre, una esposa, una profesional celebrando en su casa lo que también cocinó con los suyos.
La lista de ganadores del formato sumó un nombre más y el país entero se asomó a una intimidad convertida en noticia. En horas, las redes se llenaron de mensajes que cruzaban pantallas y afectos.
El reality de Canal RCN cerró temporada con rating y conversación, y con una imagen poderosa: la de una mujer que hizo de su historia un menú.
La celebración siguió en comentarios, etiquetas y promesas. “Gracias por tanto amor”, escribió Violeta. Del otro lado, una audiencia que la acompañó semana a semana le respondió al unísono.
Lo que viene es una página en blanco con aroma a mar y carbón. La cocina y las cámaras no se excluyen; en Violeta parecen potenciarse.
