La cifra que marcó el fallo: $5.922 millones en multas.
A media mañana, la sala plena del CNE se acomodó para un voto clave. Sobre la mesa, una ponencia con meses de documentos, testimonios y trazas de gasto. En el pasillo, los nombres propios retumbaban: Ricardo Roa, Fecode, UP, Caracol TV. Afuera, el eco de una campaña que dos años atrás había ganado la Presidencia.
El conteo fue rápido: cinco apoyos que ya estaban, la entrada de dos conjueces, y la mayoría que se consolidó con Majer Abushihab. En contra, Iván Acuña. Dos magistrados no votaron: Alba Lucía Velásquez (recusada) y Álvaro Echeverry (impedido). La resolución habló fuerte: hubo exceso de topes en primera y segunda vuelta.
La cifra que quedó tatuada fue $5.300 millones de gasto no reportado, con $3.700 millones en primera vuelta y $1.600 millones en segunda. La ruta del dinero llevaba apellidos y siglas: Fecode, UP, USO, la pauta en TV, los 30.256 testigos pagados. Cada rubro abriría un hilo en el expediente.
Llegó el capítulo de las sanciones: números que pesan $5.922 millones en total. Roa, Mogollón y Soto recibieron multas y, en el caso de Roa, la orden de devolver $165,4 millones por el evento del Movistar Arena. Sobre la tarima de 2022 cayó la lápida contable de 2025.
La historia no paró ahí. La decisión encendió otra luz: compulsa copias a la Fiscalía por posibles delitos electorales. Y un envío en paralelo a la Comisión de Acusación, radicado 5914, para que la política también asuma su espejo.
En una democracia, los árbitros importan. El CNE no solo cuenta votos: vigila quién paga la campaña y cómo. Por eso su fallo no es una anécdota; es una advertencia de futuro para quienes crean que el camino al poder admite atajos financieros.
El nombre de Ricardo Roa, hoy al frente de Ecopetrol, quedó en primera línea. En la plaza pública, opositores y simpatizantes volvieron a las trincheras, mientras abogados y contadores revisaban cada factura, cada contrato, cada aporte.
Los partidos toman nota: en 2026 el precio del incumplimiento puede ser más alto que cualquier slogan. El árbitro ya habló y dejó un mapa de riesgos que pocos podrán ignorar.
Esta crónica no cierra la puerta; apenas la entreabre. Falta el capítulo de las investigaciones penales y las defensas.
