El caso de una mujer venezolana reordenó la ruta de atención.
El dolor empezó como un aviso y terminó en diez días de hospital. “Daniela”, migrante venezolana, escuchó que no le harían ciertos exámenes porque no estaba afiliada. Allí, en un pasillo de urgencias, supo que el tiempo podía volverse su mayor enemigo. Su caso llegó a la Corte Constitucional y, con la T-259 de 2025, puso en papel lo que ella vivió: una urgencia no termina hasta que hay diagnóstico y estabilización reales.
La historia que empujó el cambio dejó dos certezas. La primera: nadie puede ser devuelto en la puerta por falta de papeles cuando su vida está en riesgo. La segunda: al salir de urgencias, quienes sean extranjeros deberán adquirir un plan de salud y afiliarse para continuar el tratamiento. El fallo no solo la amparó; puso señales para miles.
Los médicos, que la vieron llegar con dolor abdominal e infección, recomendaron procedimientos y remisión, pero no se hicieron. La Corte leyó lo que a veces se olvida: el derecho al diagnóstico es parte de la urgencia. Sin exámenes, no hay certezas ni tratamientos a tiempo.
La sentencia detalla cuándo la urgencia puede extenderse: enfermedades catastróficas, riesgo vital o criterio médico que lo justifique. Traducido al día a día: si la vida tiembla, se actúa; si el médico lo respalda, se avanza.
Al sistema le deja un encargo: no burocratizar la salida de urgencias. Si la camilla se queda sin ruta, todo lo ganado se pierde en un trámite. Por eso, la orden de remitir cuando haga falta y de coordinar entre IPS y autoridades.
En los pasillos también quedaron preguntas. ¿Cómo pagar un plan si apenas se está empezando? Allí entran programas de regularización, Sisbén y planes voluntarios. La decisión empuja a que entidades y hospitales monten ventanillas de aseguramiento.
Las cifras dicen que en Colombia hay cerca de 2,8 millones de migrantes. Cada uno carga historias distintas, pero, si la salud aprieta, la urgencia debe ser un terreno seguro. La sentencia lo subraya con fuerza.
Profesionales de la salud celebran la claridad para remitir y diagnosticar. Grupos de apoyo a migrantes piden acompañamiento social al alta para evitar que el proceso se corte por falta de recursos o de papeles.
La de “Daniela” ya no es solo su historia. Es una ruta: urgencias sin barreras, diagnóstico completo y, después, el compromiso de asegurarse para seguir.
