La FNC puso fecha: 4 de diciembre para el primer local.
El aroma a café recién molido se sentirá desde este 4 de diciembre en un centro comercial de São Paulo. Allí, detrás de una barra de madera y molinos brillantes, Juan Valdez servirá su primera taza en Brasil. Para los caficultores colombianos, será como abrir la finca para que la visite el vecino más grande del barrio cafetero mundial.
La noticia se conoció durante el Congreso Nacional de Cafeteros, cuando Germán Bahamón confirmó que la marca enseñará su origen en territorio paulista. No será una simple tienda: es la primera de un plan para 100 locales en cuatro años, con el que Procafecol busca contar, uno a uno, los relatos de las montañas donde nace el grano.
En un país que vive el café a diario, el desafío es emocionar por la historia: quién cultiva, cómo se procesa, qué lo hace distinto. La tienda apostará por bebidas de especialidad, métodos y narrativas de origen que conecten con un público urbano, apurado, pero curioso.
São Paulo fue elegida por su ritmo y diversidad. Allí confluyen ejecutivos, estudiantes y turistas que pueden convertir un espresso en un viaje corto a los Andes colombianos. Tras la apertura, la marca medirá cada detalle: qué se pide, a qué hora, cuánto se repite.
El plan contempla formar baristas como embajadores del origen y ajustar el surtido al paladar local. Habrá espacio para el retail: granos, molidos y cápsulas con sello colombiano. La promesa es clara: calidad por encima del volumen.
Para los cafeteros, ver la marca en Brasil tiene un sabor especial. No solo por competir con el gigante, sino porque reivindica su trabajo con una vitrina de escala metropolitana. La FNC insiste: la fortaleza no es la coyuntura, es la calidad.
Si la tienda funciona, vendrá una ruta de expansión por barrios y municipios cercanos, con formatos de alto tráfico y experiencias educativas. En la libreta de pendientes: más alianzas, más historias, más tazas servidas.
El debut también traerá empleo, proveedores y una conversación pública sobre consumo responsable y sostenibilidad. El café colombiano busca abrirse espacio sin perder su esencia.
La noticia ha sido celebrada por gremios y consumidores que siguen la marca en otros países. Expertos del retail creen que el relato del origen será decisivo para diferenciarse en un mercado saturado. Al mismo tiempo, advierten que la disciplina operativa será clave para no perder aroma en el camino.
Para Colombia, la apertura suma a la imagen país: talento, producto de calidad y una historia colectiva contada en cada taza. Para Brasil, es una nueva oferta que se suma a su ya intensa cultura cafetera.
Una tienda, cien metas y millones de posibles sorbos. En São Paulo comienza un capítulo que la marca se propuso escribir con calidad y constancia.

