Detrás del fallo, una fiscal presionada y un empresario investigado.
El pasillo de ingreso al búnker de la Fiscalía se habitó de murmullos cuando el nombre de Rodolfo Palomino reapareció en voz baja. El general (r), que popularizó el eslogan “su amigo en el camino” cuando dirigía Tránsito, llegaba capturado por orden de la Corte Suprema para cumplir siete años de prisión por tráfico de influencias.
La imagen del ex director condecorado contrastó con la de un detenido que espera el cupo del INPEC. La orden de captura había sido librada días atrás; el expediente, construido desde 2014, describe reuniones, llamadas y gestiones para detener la captura del empresario Luis Gonzalo Gallo.
El relato de la fiscal presionada fue pieza clave: la visita en día no laboral, los argumentos de “utilidad social” del investigado y el peso simbólico del cargo. La Sala concluyó que hubo uso indebido de la autoridad para torcer el curso de un proceso penal.
En agosto, cuando se anunció la condena, Colombia se dividió entre quienes veían un acto ejemplar y quienes lo leían como una exageración punitiva. La captura en Bogotá reduce los debates a un hecho: el exdirector dormirá bajo custodia del Estado.
En la Plaza de Bolívar, el Palacio de Justicia volvió a ser telón de fondo. Allí, el lenguaje jurídico se hizo cotidiano: tráfico de influencias, autonomía judicial, ejecución de la pena. En pasillos y chats, policías en retiro conversaron sobre límites del mando y reputación institucional.
Para víctimas de despojo de tierras, el caso toca fibras. No por el nombre ilustre, sino por lo que simboliza: que nadie con galones puede encender una luz verde en un expediente penal.
La Fiscalía coordinó la ruta: reseña, verificaciones, traslado. El INPEC definirá el centro de reclusión y condiciones. Para Palomino, la palabra “captura” ya no es parte de un operativo, sino la circunstancia de su vida.
Fuera del búnker, curiosos y periodistas buscaban una imagen. No hubo declaraciones; sí un mensaje silencioso sobre legalidad sin apellidos.
El eco alcanzó redes y foros de seguridad: ¿qué cambios internos vendrán para prevenir gestiones indebidas? ¿Cómo proteger la autonomía de fiscales que, a puerta cerrada, toman decisiones impopulares pero legales?
El caso deja lecciones para la cultura institucional y la ciudadanía: la justicia no se negocia, se acata. Con la captura, el expediente Palomino cambia de capítulo y mira de frente la ejecución de la condena
