La tecnología enfrenta límites en política interna
El debate en el Centro Democrático revela una tensión más profunda: ¿cómo equilibrar la modernización política con la confianza ciudadana?
Miguel Uribe Londoño se convirtió en la voz de quienes reclaman que los procesos digitales no garantizan inclusión ni transparencia.
Su propuesta de encuestas presenciales busca responder a una demanda recurrente: legitimidad en los mecanismos de elección partidaria.
Uribe Londoño sostiene que una encuesta presencial no solo permite auditar resultados, sino que garantiza la participación de quienes no están conectados al mundo digital.
Atlas Intel, la empresa inicialmente considerada, admitió que su metodología no era auditable, lo que desató dudas sobre la validez del proceso.
El dirigente propone aplicar una fórmula simple: dos o tres encuestas presenciales bajo parámetros iguales, cuyos resultados se promedien.
Más allá de la técnica, el trasfondo del debate es político: recuperar la confianza de las bases en un partido que busca posicionarse frente a 2026.
El expresidente Álvaro Uribe, aún figura determinante, ha pedido a los precandidatos consenso en torno a las reglas del proceso.
El gesto de Miguel Uribe también simboliza un intento de renovar las prácticas internas del uribismo, apelando a la transparencia y la rendición de cuentas.
Analistas políticos señalan que este tipo de debates refleja el esfuerzo del partido por adaptarse a una ciudadanía más exigente y menos tolerante con la opacidad.
Más que una disputa técnica, la discusión expone el reto de reconstruir la confianza dentro del Centro Democrático.
El desenlace marcará el tono con el que el uribismo enfrenta su próxima contienda electoral.
