TransMilenio, Bogotá

Empleo nocturno y seguridad, en una cuerda floja.

A John le entregan la moto a las ocho y media. A las 9:00 p. m. comienza su turno de vigilancia en una bodega al occidente de Bogotá. En Halloween, tuvo que pedir rutas alternativas para no caer en la restricción nocturna del Decreto 528: “Si repiten en diciembre, toca ajustar todo el turno. Igual, uno entiende: las caravanas se salen de control”.

Como John, miles de trabajadores dependen de la moto para subsistir: mensajeros, técnicos, guardas. La Ciudad aplicó durante Halloween prohibición de parrillero y limitaciones nocturnas en vías clave. La decisión se sustentó en picos de siniestros y en la prevención de disturbios. Tras el operativo, surgió la pregunta: ¿volverá en diciembre?

Voces en tensión

“Somos trabajadores, no delincuentes”, dice Lina, domiciliaria. Pide controles a infractores y pedagogía antes que castigos generales. Por otro lado, residentes de corredores críticos celebran que bajó el ruido y el tránsito estuvo más ordenado en noches de Halloween.

La Secretaría de Movilidad sostiene que no hay decisión para diciembre. Pero las cifras pesan: los lesionados y fallecidos en moto se concentran en noches y en fechas de alta movilidad como Día de Velitas. La administración insiste en que las medidas son temporales, sujetas a evidencia.

Lo que se juega en diciembre

Si se repiten los controles, habrá que focalizar: corredores más riesgosos, horarios más precisos, excepciones verificables. Para el gremio, la clave será concertar antes de anunciar; para las autoridades, evitar caravanas que ya han terminado en tragedia.

Entre el derecho al trabajo y el derecho a la vida, Bogotá afina el equilibrio. Diciembre dirá si basta con pedagogía y control inteligente o si toca volver a las restricciones. Por ahora, todos están advertidos.

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