Qué monitorear y qué evitar durante el pico.
La NOAA mantiene vigilancia por tormenta geomagnética (G3) ante la llegada de una eyección de masa coronal que podría causar interferencias temporales en radio y degradación de GPS. Aunque la mayoría de impactos serán transitorios, conviene prepararse con medidas sencillas para minimizar molestias en navegación y comunicaciones.
En Colombia y el trópico, el riesgo sistémico es bajo: no se esperan auroras ni daños masivos a la red eléctrica. Aun así, sectores que dependen de GNSS de alta precisión, operaciones con drones o radio HF pueden notar ruido y errores de posicionamiento por ventanas de minutos u horas.
Para usuarios generales:
Mantén datos móviles y Wi-Fi activos para redundancia.
Si tu GPS “salta”, espera unos minutos o usa navegación por mapas offline.
Evita actualizaciones críticas de firmware durante el pico.
Ten a mano baterías externas y modo avión para ahorrar energía si la red está inestable.
Para pymes y campo (agricultura de precisión, topografía):
Planifica tareas RTK en ventanas de menor actividad; guarda tracks y puntos de respaldo.
Activa correcciones diferenciales alternativas y registra bitácoras de precisión.
Si el error supera tus umbrales, pospone operaciones milimétricas.
Para operadores de drones:
Realiza pruebas de fijación antes de despegar; si la precisión cae, regresa y cambia de horario.
Refuerza la línea visual y configura puntos de retorno manuales.
Para radioaficionados / VHF-UHF-HF:
Espera apagones HF en zonas diurnas; prueba bandas y saltos alternos.
Documenta condiciones para comparar con índices Kp y Bz.
Para empresas con satcom/IoT:
Prevé retransmisión y reintentos; no programes despliegues sensibles en el pico.
Habilita alertas en NOC para densidad y viento solar.
¿Por qué pasa? La CME puede perturbar la ionosfera, degradando la propagación de señales y la precisión GNSS. El impacto real dependerá de la orientación del campo magnético (Bz) al arribo: sur implica acople mayor; norte, efectos moderados.

¿Cuánto dura? Lo normal es un pico de horas con colas de intensidad menor. La mayoría de servicios se recuperan sin intervención. Mantén un enfoque sereno: es un evento predecible y con protocolos.
Reacciones y consecuencias. Operadores activan modos seguros, ajustan ventanas de mantenimiento y elevan monitoreo. En aerolíneas, las rutas polares se revisan; en latitudes altas, crece el interés por las auroras.
Autoridades y expertos enfatizan no caer en alarmismo. La preparación práctica y el consumo de información oficial son claves para transitar el evento con normalidad.
Con redundancias simples y expectativas realistas, la alerta G3 se vive como un ejercicio de resiliencia tecnológica. La ciencia se seguirá actualizando.
