Gasto público, comercio y manufactura pusieron el tono del trimestre.
En el local de electrodomésticos de Diana, en el centro de Bogotá, los fines de semana volvieron a ser de filas. “Se mueven más los televisores y celulares”, dice. No lo sabe, pero su caja registradora late al ritmo del 3,6% que reportó el DANE para el tercer trimestre de 2025.
El dato también se siente en los pasillos de clínicas y colegios públicos: más personal, turnos y matrículas. El rubro “Administración pública, educación y salud” creció 8,0% y fue el mayor aportante a la expansión, empujado por nómina, pagos de primas a la fuerza pública y trámites electorales.
En la periferia de las ciudades, el transporte vive su propio microciclo: más pasajeros, más envíos y una logística que recupera ritmo. El bloque comercio, transporte, alojamiento y comida avanzó 5,6%, segundo motor del trimestre, con clientes atraídos por promociones y reposición de vehículos.
La industria se contagió del ambiente predecembrino: 4,1% de crecimiento que se explica por líneas que ajustaron inventarios para Navidad. En contraste, en varias obras de vivienda el ambiente es más silencioso: la construcción cayó 1,5% y la minería 5,7%, recordando que la economía real es un mosaico desigual.
En los hogares, el alivio llega por el lado del empleo en servicios y de una inflación menos agresiva, aunque aún presente en bolsillos populares. “No es bonanza, pero alcanza para reponer lo que se aplazó”, cuenta Gladys, vendedora en un centro comercial.
Desde el gasto, el consumo final creció 5,7% y la inversión 2,2%. La caja de resonancia fueron las importaciones (+10,0%), que superaron a las exportaciones (+2,2%) y restaron al aporte externo. En pocas palabras: compramos más de lo que vendimos.
Empresarios y gremios celebraron la sorpresa positiva, con advertencias sobre el peso del gasto público. “Es una buena noticia, pero no puede descansar solo en el fisco”, señalan expertos que piden recuperar confianza e inversión para que la construcción vuelva a encenderse.
Comparada con 2024, la fotografía mejora: la actividad se aceleró y rompió la inercia. El reto es sostener el ánimo cuando pasen las compras de fin de año, con obras, exportaciones y reglas claras que mantengan la demanda dentro y fuera del país.
El 3,6% no es solo un número: es ventas que regresan, servicios que contratan y buses más llenos. Para que el impulso no se evapore, el 2026 deberá sumar más inversión privada y un empuje exportador.
