Becas del 100% y apoyo de sostenimiento.

En grupos de WhatsApp y carteleras de barrio, el mensaje corre: “hay cupos”. Son 9.500 oportunidades para estudiar en universidades y programas técnicos. Para muchos hogares, significa el primer paso para tener un profesional en la familia.

Quien no tiene codeudor mira a FEST: el pago espera a que llegue el empleo y la cuota se ajusta al salario, con alivios para quienes más lo necesitan. Quien apunta a beca total se fija en Jóvenes a la E, que cubre 100% de matrícula y da sostenimiento por periodo.

Los plazos son cortos, así que toca organizar el Saber 11, el diploma y los documentos del Sisbén si aplican. Elegir bien la línea es la mitad del camino: universidad pública o privada, talento excepcional, o formación técnica para empezar a trabajar pronto.

Mientras tanto, colegios y familias preparan hojas de vida, revisan programas y comparan campus. El objetivo no es solo entrar: es quedarse. Por eso se activan apoyos de transporte y seguimiento psicosocial en distintas cohortes.

La ciudad quiere que el bolsillo no sea una pared. Por eso combina becas, financiación flexible y acompañamiento. Detrás de cada formulario hay una historia distinta, pero todas comparten la ilusión de empezar clases el próximo periodo.

Atenea publicará elegibles y coordinará con instituciones para formalizar matrículas o acuerdos de financiación. Si quedan cupos, podrían correrse segundas listas.

La cuenta regresiva ya empezó: documentos listos, elección tomada y clic en “postular”. Los 9.500 cupos buscan convertir esa ilusión en una constancia de matrícula. 

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