Sectores culturales y de transporte, aliviados.

La nueva ponencia positiva de la reforma tributaria cambió el foco: en vez de recaudar a cualquier costo, privilegia no encarecer la vida diaria. Por eso retiró el IVA a combustibles y el gravamen al ACPM, claves para que no suba el transporte ni se recargue el mercado.

También salieron los impuestos a iglesias y a eventos como conciertos y deportes. Para los promotores, eso evita que el entretenimiento, uno de los motores de la reactivación, levante el freno de mano. Aun así, la discusión no está ganada en el Congreso. 

Con el recaudo ajustado a $16,3 billones, el Ministerio de Hacienda intenta construir una coalición mínima: menos impacto al bolsillo y a la cultura, a cambio de mantener una entrada de ingresos que alivie el Presupuesto 2026. 

El giro no es menor: el debate había escalado cuando se habló de gasolina y ACPM. En un país donde mover productos depende del diésel, subir ese costo encarece los alimentos y transporte. El retiro de esos artículos desactivó la alarma. 

En paralelo, organizaciones religiosas celebraron que se mantenga su tratamiento tributario; y el sector cultural, festivales, conciertos, espectáculos, vio despejado un renglón que temía un freno en empleo y taquilla. 

No todo es alivio. Solo 10 de 46 ponentes firmaron la ponencia y hay dos textos negativos que piden tumbarla. La ruta será milimétrica y cualquier concesión puede recortar el recaudo que sostiene programas sociales. 

Si la reforma se frena, el Gobierno tendría que buscar deuda o aplazar proyectos. Si pasa, aterrizará con un recaudo más aterrizado y menos ruidos sobre la canasta familiar. 

En las calles, lo que la gente quiere saber es si subirá el pasaje, si habrá conciertos más caros o si el salario rinde menos. Con esta versión, el impacto directo luce acotado en el corto plazo. El Congreso dirá si se queda así. 

El ministro Germán Ávila ha repetido que la premisa es responsabilidad con la caja, pero sin “pegarle” al consumo. La señal apunta a construir confianza en un periodo de crecimiento moderado. 

La ciudadanía verá un debate menos técnico y más centrado en cómo la tributaria toca su vida: gasolina, tarifas, cultura. Esa narrativa definirá apoyos en regiones. 

Para transportadores y operadores logísticos, salir del radar del ACPM baja la tensión. Promotores de espectáculos suspenden ajustes de precios, aunque vigilan el articulado que llegue al plenario. 

Los economistas advierten que el monto es menor al inicialmente esperado y dependerá de que no se siga reduciendo en el Congreso. De lo contrario, el Gobierno reabriría la puerta al endeudamiento. 

La reforma cambió su brújula: proteger el bolsillo sin renunciar al ingreso. Falta ver si el Congreso compra ese equilibrio. 

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