Márgenes regulados y recargos nocturnos, la ecuación del debate.

A Yenny le toca turno de 11:00 p. m. a 7:00 a. m. en una estación de servicio a las afueras de Villavicencio. Cuando la ciudad baja el ritmo, ella y su equipo mantienen encendidas las bombas que sostienen la movilidad de transportadores y familias. Como miles en sectores 24/7, ve con expectativa y ansiedad el debate del salario mínimo 2026.

La asociación Somos Uno, que agrupa a COMCE y Fendipetróleo, ha puesto sus cifras sobre la mesa: 6.400 estaciones, 50.000 empleos formales, turnos nocturnos y dominicales, y márgenes regulados que hacen difícil absorber una alza fuerte. Dicen que no buscan salarios bajos, sino un ajuste que respete la inflación y productividad. 

Las cuentas del hogar de Yenny son apretadas. La inflación anual se ubicó en 5,51%, y cualquier punto adicional que reciba en su sueldo se agradece. Pero si la estación reduce turnos o cierra por costos, no hay nómina que alcance. El dilema se resume en una balanza: poder de compra y empleo. 

En la capital, expertos ponen sobre la mesa la productividad: 0,91% para el último dato divulgado. Es el número que, junto con el IPC, suele servir de guía. Eso lleva a escenarios de 6%–6,5%. En paralelo, hay voces que piden un salto mayor para acelerar la recuperación salarial. 

Yenny no conoce el detalle técnico, pero sí entiende la rutina: el recargo nocturno, el festivo, el transporte. Si el salario sube sin una salida para sectores con operación continua, su jefe habla de horarios más cortos y “apretar” gastos. Si el alza se alinea con los indicadores y hay apoyos puntuales, la estación podría sostener los empleos.

Más allá de las estaciones, hay otros 24/7: seguridad, salud, logística. Todos comparten el mismo reloj. En los barrios, perder un servicio nocturno puede ser la diferencia entre llegar y quedarse varado. Por eso, la discusión no es solo de planillas; es de continuidad de servicios cotidianos.

Reacciones. Sindicatos insisten en recuperar ingreso real y formalizar; gremios 24/7 piden mantener el tejido de pequeños negocios que sostienen el servicio en municipios. El Gobierno promete una salida “responsable”, con acuerdo antes del 30 de diciembre o, si no, decreto. 

Cuando Yenny cierra caja al amanecer, el debate sigue. Entre cifras frías y vidas en turno, la mesa salarial definirá cuánto subir y cómo. Que la cuenta final no apague las luces de quienes mantienen al país en marcha. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *