Prioridad a quienes ya tenían reserva emitida.
A las seis de la mañana, la pantalla del celular cambió el plan: “Tu vuelo fue reprogramado”. Como D, decenas de viajeros recibieron notificaciones de cambios de horario en rutas operadas por A320, mientras Avianca comunicaba la pausa de ventas de tiquetes hasta el 8 de diciembre. El motivo: un boletín preventivo del fabricante Airbus sobre el módulo ELAC.
En los counters de El Dorado (Bogotá), el flujo de pasajeros avanzó más lento, con equipos de servicio explicando reacomodos, opciones de cambio sin costo y la priorización de quienes ya tenían reserva. No se trata de un riesgo en vuelo, repiten, sino de procedimientos adicionales en tierra.
D. Iba a una conexión regional. Le ofrecieron un vuelo unas horas después y voucher de alimentación. Otros prefirieron moverse un día, para no perder reuniones. Para casos así, la suspensión de ventas libera sillas y permite reubicar sin llegar a cancelaciones masivas.
Al fondo, el tablero cambia de verde a amarillo: “demorado”. Cada avión que espera un ciclo de energía son minutos de efecto dominó: puertas ocupadas, tripulaciones por vencer jornada, cintas de equipaje más demandadas.
La mayoría de los usuarios entiende. “Si es por seguridad y para que me cumplan, espero”, dice C., quien viaja a Medellín. El mensaje de la aerolínea insiste en que la medida protegerá a quienes ya compraron, mientras se estabiliza la red.
El A320 es el avión que más ven en plataforma. Por eso, el impacto se siente en las rutas de alta frecuencia. Las agencias ajustaron inventarios y recomiendan verificar correo antes de salir a aeropuerto; también anticipar llegada y tener plan B para conexiones justas.
En los altavoces, personal del aeropuerto pide paciencia. Detrás de cada notificación, hay técnicos corriendo checklist, coordinadores negociando slots y equipos de atención en piso resolviendo uno a uno. “Lo importante es volar seguro”, remata una agente.
Para familias y viajeros corporativos, el golpe mayor es el tiempo: llegar más temprano, reacomodar citas, mover reservas de hotel. La promesa de Avianca: normalizar después del 8 de diciembre, si la red recupera su ritmo.
Gremios del turismo valoran que la aerolínea priorice reacomodos, pero piden información clara y canales expeditos para cambios. En redes, algunos usuarios comparten buenas experiencias de solución; otros piden más personal en counters en horas pico.
Expertos recuerdan que los AOT son estándar de la industria y que la foto del problema no es la seguridad, sino la operación: más minutos en tierra que hay que absorber.
Las historias en aeropuertos muestran la cara humana del ajuste: más escucha, más comunicación y soluciones rápidas. Con la vista puesta en el 8 de diciembre, la clave será que la operación recupere ritmo para que los aviones vuelvan a despegar.
