La red pública sostiene la carga mientras la deuda se disputa

En el triage de un hospital público de Bogotá, la fila avanza despacio. Afuera, una madre pregunta por medicamentos para su hijo; adentro, el personal intenta organizar camillas en una sala que ya opera al 320%. No es una fotografía aislada: es el escenario que el Distrito atribuye al deterioro tras la intervención de la Nueva EPS. La aseguradora responde que está pagando y conciliando cuentas, que hay cifras que no reflejan su realidad financiera. 

En medio del careo técnico, la red pública capitalina dice cargar con más pacientes, incluso 16% de otras regiones, mientras sus cuatro subredes suman cartera. La Alcaldía calcula que la deuda exigible de Nueva EPS pasó de $35.334 millones a $90.558 millones entre 2024 y 2025. La EPS relativiza ese número: alega glosas, conciliaciones y giros que, asegura, reducen el saldo efectivo.

El impacto se cuenta también en 1.943 quejas ante la Personería, con historias de medicamentos tardíos y citas esquivas. Y en la advertencia de la Contraloría: la intervención no corrige, por sí sola, los problemas estructurales. Afuera del hospital, la fila sigue.

Mientras el secretario Gerson Bermont pide terminar las intervenciones y reclama continuidad en la supervisión, la Nueva EPS insiste en revisar “número a número” con las subredes. El 15 de noviembre llegó un nuevo interventor, otro cambio en una historia que se reescribe con cada reemplazo. 

Lo que ocurre en Bogotá ya tuvo eco en otras regiones, con clínicas que advierten sobre el límite de su operación sin pagos estables. La diferencia contable deuda vs glosa se vuelve tiempo de espera; la conciliación, cama disponible; el giro, medicamento.

Reacciones y consecuencias. Prestadores piden flujo predecible de recursos; usuarios, menos trámites y respuestas más rápidas. El Distrito y la EPS prometen mesas de revisión para acortar la brecha entre cifras y piso de hospital.

El alivio dependerá de acuerdos rápidos y de una política que financie el costo real de la atención. Hasta entonces, el dato que más pesa será el de la sala de espera

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